Los feriantes


Desde que empecé con la promoción de La piel desnuda hemos andado de aquí para

allá por Madrid, Valladolid y Euskadi… vamos toda la familia, en la furgoneta.

Dormimos en carreteras, calles, zonas de escalada. Visitamos a familiares y amigos y

siempre hay alguien dispuesto a llevarnos a donde sea… tengo la sensación de ser una

feriante, una titiritera… de que mi vida, mi mundo, está en movimiento. Es algo a

veces incómodo e incierto pero siempre vivo. En las presentaciones sucede lo mismo.

En cada librería, antes de empezar, tengo cierta sensación de aburrimiento de que voy

a soltar otra vez el mismo rollo, pero luego cada vez es distinta. Cuando en Gasteiz

escuchaba a Eider presentarme, cuando la gente sentía que lo que había ahí no era

solo una historia sino un pedacito de muchos de nosotros… era mágico.

Gracias a todos los que habéis andado por allí, entre las sillas, los libros…

 

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