Esas pequeñas cosas


Me pongo a pensar… ¿Qué debo escribir? o mejor… ¿qué quiero escribir?

¿Quiero escribir sobre los éxitos y los fracasos, sobre los viajes y los grandes sueños, sobre la soledad del escritor ante el folio blanco o la del deportista entrenando durante horas para progresar…? Prefiero escribir sobre lo que no debo, sobre lo que no sirve para nada, sobre esas pequeñas cosas que están al alcance de todos y que solemos olvidar absorbidos por los deberes del día a día.
Prefiero escribir simplemente sobre la virtud de pasarlo bien.

Hace poco, en un programa de televisión, escuché al actor y director Santiago Segura, padre del impresentable y genial “Torrente”, que hacía una reflexión muy interesante a cerca de que en el cine está muy mal visto pasarlo bien. Las películas tienen que enseñar algo, dar un mensaje social, ser obras maestras… se ha perdido uno de los grandes valores del séptimo arte, entretener por entretener, sin más.
Y quizá en el mundo de los deportes de montaña, en la vida en general, pase un poco lo mismo. Estamos condicionados por los deberes, por atajar hacia el camino que nos lleva al supuesto éxito, por la sobre valoración del sacrificio y la condena del placer.
Quizá el éxito no tenga sentido si no disfrutas de cada paso que te lleva a él. Quizá el éxito no debería ser una meta concreta; una competición, un viaje, una carrera, una vía, un estado de forma… Sino ser feliz con nuestra realidad, pasarlo bien en cada pequeña escapada, cada entrenamiento, cada tarde escalando con los amigos, cada descanso. Quizá el éxito no tenga nada que ver con el sacrificio y el sufrimiento, y sí con la capacidad de disfrutar de las pequeñas cosas, de superarnos poco a poco para nosotros y por nosotros, algo muy olvidado en este planeta de comparaciones y medallas.
Leyendo el diario que escribí en mi viaje al campo base del K2, he descubierto un pasaje que ya había olvidado con las “estrecheces” del día a día: Le he preguntado a mi sombra en muchas ocasiones, sobre todo cuando el sol viaja hacia la tarde y me ha dicho que crecer en la vida es un asunto de traspasar límites personales. Además he descubierto cierto masoquismo en estos viajes y aventuras que supongo que será una de las razones que siempre me hará partir Los masoquistas dicen que el placer consiste en la superación del dolor una vez que has sido sometido a él y esto aprendes aquí en cierta medida. Te esfuerzas en conseguir algo, y la recompensa no es exactamente lo que consigues sino recuperar el valor de lo cotidiano, de las pequeñas cosas que tantas veces olvidamos y que quizá sean las únicas que tienen una importancia real.

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