Queridos Reyes Magos


Queridas majestades de oriente creo que ya, después de muchos años, he comprendido vuestra forma de leer las cartas, así que he decido escribiros la carta el día después; estaréis hartos de tanto pedigüeño y más en estos tiempos. Sólo os escribo para agradeceros que os hayáis detenido en esta casa, desde la que no sale ninguna petición concreta pero en la que nos sentimos muy afortunados cuando, al levantarnos por la mañana, encontramos vuestras huellas y las de los camellos en el pasillo, fieles a la tradición de visitar todos los hogares, incluso aquellos en los que no se cree en milagros. Porque, a escondidas, seguimos manteniendo la ilusión. La ilusión de ser niños de nuevo por una noche, la ilusión de dormir con un ojo abierto por si oímos vuestros pasos, la ilusión de levantarnos temprano, muy temprano, y correr al salón, donde por la noche hemos dejado los zapatos limpios, a ver qué se cuela dentro. Y allí está, el regalo de nuestros sueños, que ha llegado de Oriente para que ese día, al menos ese día, seamos felices con nuestros tesoros. Ese es el mejor regalo.

Esta vez no voy a poner excusas baratas, soy mala como siempre y sé que lo sabéis pero, como parece no importaros demasiado y además tengo la cara muy dura, quiero pediros algunas cosas, a mes vencido, como es normal en tiempos de crisis y ahorros. Este año no quiero que me traigáis nada, sólo pediros que no me quitéis lo que tengo:
No me quitéis el calor del amor, de la pasión por la vida, no me quitéis a aquellos con los que comparto día a día todas estas emociones, con quienes río y lloro.

No me quitéis esos ratos maravillosos ante una taza de café, esos desayunos compartidos, esas charlas en familia o con amigos. No me quitéis los amaneceres brumosos, las cálidas puestas de sol y las noches estrelladas, la paz del campo, el bullicio de los días de fiesta y la quietud del hogar en días tranquilos.
No me quitéis la ilusión por subirme por las paredes, las ganas de unirnos para defender los derechos y deberes de los escaladores (cuantos más nos apuntamos al carro del compromiso mejor), las buenas intenciones para cuidar este paraíso heredado…Como ya os he dicho que tengo la cara muy dura pues quizá os pida alguna cosilla a ver si con las rebajas… ser la reina de las piratas, disfrutar a tope de mi hija que está al caer, que las musas se instalen (por lo menos los días pares) en mi ordenador, que la aventura forme parte de cada día… y… cualquier cosa naranja.

Bueno, también me a trevo a dejar un lugar para la sorpresa, es lo mejor de los regalos. Y, por supuesto, para no pensar demasiado en el pasado que se fue, ni en el futuro que no sabemos si vendrá sólo en el presente, que es un regalo y por eso tiene ese bonito nombre.

One Response so far.

  1. […] fuente http://patiblasco.es […]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *