Corazón de fuego


El año termina y siempre tendemos a hacer una recopilación de momentos y deseos, como si la vida nos pasase por delante a la vez que nos adelanta por encima.

Pero esta vez no me apetece hablar de mí, de mi año, de mis ilusiones o mis recuerdos. Esta vez sólo me apetece despedirme.

Hace meses murió un gran escalador y alpinista, no era íntimo amigo mío pero sí lo era de una de mis mejores amigas que recientemente le hizo un homenaje de despedida, a su trayectoria y a su persona. Para este homenaje me propuso que si me apetecía y me salía de dentro escribiera algo, ya que no podía asistir, por lo menos estaría ahí de algún modo con ella y con él y con los suyos. Entonces me pasó la vida por delante, su vida, y decidí hacerle un pequeño regalo, tan insignificante como una gota de agua.

Va por ti, por ese pedacito que se queda con el año que se acaba.

Eres como una gota de agua que se resiste por ser gota y quisiera ser lágrima.

Eres pequeño, casi indefenso, ante un corazón de fuego que te domina, contra el cual nada puede una gota.

Caes silenciosamente como una lágrima pero sin ser lágrima y luego vuelves a nacer, y no eres gota, eres aire y vuelas como un quebrantahuesos: FIEL, SALVAJE, EN PELIGRO DE EXTINCIÓN.

Pero tú quisieras ser lágrima así que vuelves a nacer, y no eres gota, ni aire; eres río: BRAVO, PURO, INDÓMITO.

Pero tú quisieras ser lágrima así que vuelves a nacer, y no eres gota, ni aire, ni río, eres un pedazo de roca: ETERNA, INQUEBRANTABLE, FUERTE.

Pero tú quisieras ser lágrima y vuelves a nacer, y no eres gota, ni aire, ni río, ni roca. Eres un valle, tu valle: RUDO, TRANQUILO, LIBRE.

Pero tú quisieras ser lágrima, y vuelves a nacer y en invierno puede que seas un copo de nieve: SUAVE, ESENCIAL, SILENCIOSO.

Pero sobre todo eres una gota de agua que se resiste por ser gota y quisiera ser lágrima. Lágrima que cristaliza y resbala y enfría y se convierte en una enorme cascada de hielo, tu máxima esencia: ARRIESGADA, COMPROMETIDA, SALVAJE, PURA, SILENCIOSA…

Y luego vuelves a nacer y eres gota, lágrima, aire, río, roca, valle, nieve, cascada… Pero sobre todo vuelves a ser tú, un corazón de fuego, cerca de las estrellas para iluminarnos el mundo.

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