Tengo un sueño…


En la página web de Desnivel y en la revista Escalar podéis leer la polémica surgida al atribuir a desnivel un uso sexista del lenguaje mediante una carta firmada por diferentes escaladoras y escaladores.

Siendo colaboradora de esta casa desde hace muchos años y además escaladora, creo que no debo estar a favor ni en contra, sino todo lo contrario… pero esta discusión como mínimo me ha hecho reflexionar.

Reflexionar sobre la fina línea que separa la libertad de expresión de la ofensa a los demás. Sobre lo importante (y difícil) que es ser consciente, cuando escribes de cosas reales, sobre quien escribes y a quien van dirigidas tus palabras.

Cada mundo tiene su lenguaje, no es lo mismo hablar de escalada que de moda que de política y, aunque suene retrógrado, tampoco es lo mismo hablar sobre hombres que sobre mujeres. Hace más de mil años y durante siglos, mujeres de algunas regiones de China utilizaron una caligrafía de 2000 caracteres incomprensible para los hombres llamada nushu. Se dice que la inventó la concubina de un emperador para poderse comunicar con sus amigas sin ser descubiertas. En aquel tiempo de represión este lenguaje fue necesario, hoy sería muy triste que esto ocurriera, pero es importante entender (tanto el que escribe como el que lee) que hay que crear un lenguaje que incluya a la mujer y su realidad, y donde la mujer se sienta cómoda.

De todas formas yo no quería hablar de esto, sino de aquel famoso discurso que Luther King pronunció en 1963, donde habló de su deseo de un futuro en el cual la gente de raza negra y blanca pudiesen coexistir y dijo “tengo un sueño”.

Pues, salvando las distancias, yo también tengo un sueño.

Sueño con que el feminismo no sea necesario, que las mujeres puedan ser libres y respetadas en todos los rincones de la tierra.

Sueño con la igualdad en la escalada, y no sólo en el lenguaje, tampoco me refiero a que cada vez haya más mujeres escalando o haciendo rutas más duras o intrépidas… sino a que cada vez haya más mujeres interesadas en el equipamiento, la fotografía de escalada, los artículos de zona u opinión, la elaboración de guías de escalada, la investigación del entrenamiento o el material, los puestos de responsabilidad en federaciones y clubes…

Sueño (como buena aprendiz de mi antecesor en la revista escalar J.M.V) con que por fin se deje de oír en el pie de vía y sobre todo de leer en los medios especializados eso de abrir una vía para referirse a escalarla de primero.

Sueño con que el buen gusto, la razón y la lógica sean al final la mejor censura axiológica.

Sobre todo sueño con que el olvido de la historia no nos haga repetir los mismos errores. Porque como dijo Ortega y Gasset: lo que diferencia al hombre del animal es que el hombre es un heredero y no un mero descendiente.

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